Último día de verano casi imposible de saborear por las prisas de este curso escolar.
Hora de volver a las bufandas, los abrigos de botones y los jerseys de lana.
Un día alguien me dijo que conseguía que las cosas fáciles se convertiesen en difíciles, que del suspiro hacía un mundo y que lograba tornar a la persona más sencilla en compleja.
1 comentarios:
Hmm... qué felicidad el frío.
(¿mañana otoño? no me había dado cuenta yo.)
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